viernes, 15 de mayo de 2015

HISTORIAS DE LA UNÓN

Hola a todos.
Aquí os traigo el que es, por ahora, el último fragmento de este proyecto al que le tengo muchísimo cariño.
Seguimos centrado en la figura de la madre de Sofía, Catalina.

                                      Señora Manuela...
                                     Me gustaría que responsa a esta carta que le escribo. 
                                     No se puede salir a la calle, señora Manuela. ¡Hace mucho frío! ¡Me hielo! ¡Y eso que se acerca la Semana Santa! La Mari quiere cantar una saeta. ¡Tiene una voz tan bonica! 
                                   Quiero que esté aquí pa poder escucharla. 
                                   ¿Ha leído la última carta que le escribí? Me dio mucha pena cuando se la llevaron pa Quitapellejos. Pero ya está usté mejor. Se está bien allí. 
                                   Entonces, pensé que era un error cuando me llevaron a verla sus sobrinos. Usté no estaba bien. Le di un abrazo. ¿Se acuerda? Lloré mucho. Tosía usté mucho. Decía que le dolía tó el cuerpo. Se la llevaron pa Quitapellejos una mañana en una ambulancia porque ni fuerzas tenía pa ir a coger el coche de línea. Entonces, no lo sabía. Ahora, sí que lo sé. Sus sobrinos me lo han contao. 
                                   Ya tengo teléfono. Y tengo cosas que antes ni soñaba con tener. Tienen teléfono en la residencia. Puedo llamarla. ¡Ya tengo su número! ¡Qué bien!
                                  ¿Vienen mucho a verla? ¿Tiene muchos amigos? ¿Come bien? ¿Sí? Cuénteme. La Sofía tiene novio. He oído hablar de él. Parece un buen zagal. 
                                  Debió de haber tenido hijos. Se sentiría mucho más acompañada. Yo tengo dos hijas. Pero acabarán marchándose. Ya están hechas unas mozas. 
                                  Le he escrito muchas cartas desde que nos separamos. Veo la ambulancia alejándose por la Calle Mayor. Entonces, no la vi. Oigo pitar la sirena. Entonces, no la oí. 
                              No pude darle un abrazo de despedida. 
                              Eso me pesa. ¡Por favor, señora Manuela! Cuídese mucho. Las cosas aquí están cambiando. 
                                 Tiene que estar bien. Usté es una mujer fuerte. Tiene que vivir muchos años. La necesito. Es mucho más que una amiga pa mí. 

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